ANÁLISIS DE LA DEVOCIÓN Y EL SINCRETISMO RELIGIOSO EN LA FIESTA DEL NIÑO DE ISINCHE PUJILÍ, ECUADOR
ANALYSIS OF DEVOTION AND RELIGIOUS SYNCRETISM IN THE FESTIVAL OF THE CHILD OF ISINCHE PUJILI, ECUADOR
Karina Maribel Taco Taipe 1*
1 Estudiante de la Universidad Técnica de Cotopaxi, extensión La Maná Ecuador. ORCID: https://orcid.org/0009-0007-9762-4176. Correo: [email protected]
Cesar Enrique Calvopiña León 2
2 Docente Investigador de la Universidad Técnica de Cotopaxi, extensión La Maná Ecuador. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0551-0950. Correo: cesar.calvopiñ[email protected]
* Autor para correspondencia: [email protected]
Resumen
La fiesta del Niño de Isinche, celebrada anualmente en la hacienda del mismo nombre en Pujilí Cotopaxi, Ecuador, constituye un complejo fenómeno socio religioso que trasciende la mera devoción católica. Este estudio etnográfico se centra en analizar las dinámicas de fe, el rol de los priostes y las expresiones de sincretismo que fusionan prácticas cristianas e indígenas andinas. Se emplea un enfoque cualitativo con observación participante y entrevistas semiestructuradas en devotos y líderes comunitarios, buscando desentrañar como la figura del Niño Jesús actúa con un axis mundi que articula la identidad cultural, la territorialidad y la religiosidad popular. Los resultados preliminares indican que el sincretismo no es una simple yuxtaposición, sino una reinterpretación activa y funcional de los símbolos religiosos, donde elementos centrales como la danza y el vestuario de los danzantes y la reciprocidad de la minka mantienen viva a una cosmovisión ancestral bajo el velo de la ortodoxia católica. La devoción al Niño se revela como una estrategia cultural para negociar la identidad en un contexto de modernidad y pluralismo religioso.
Palabras clave: sincretismo religioso; devoción popular; niño de isinche; fiesta religiosa; identidad cultural
Abstract
The festival of the Child of Isinche, celebrated annually at the hacienda of the same name in Pujilí, Cotopaxi, Ecuador, constitutes a complex socio-religious phenomenon that transcends mere Catholic devotion. This ethnographic study focuses on analyzing the dynamics of faith, the role of the priostes (festival organizers), and the expressions of syncretism that fuse Christian and Andean indigenous practices. A qualitative approach is employed, using participant observation and semi-structured interviews with devotees and community leaders, seeking to unravel how the figure of the Child Jesus acts as an axis mundi that articulates cultural identity, territoriality, and popular religiosity. Preliminary results indicate that syncretism is not a simple juxtaposition, but rather an active and functional reinterpretation of religious symbols, where central elements such as the dance and costumes of the dancers and the reciprocity of the minka (communal work) keep an ancestral worldview alive under the veil of Catholic orthodoxy. Devotion to the Child Jesus reveals itself as a cultural strategy for negotiating identity within a context of modernity and religious pluralism.
Keywords: religious syncretism; popular devotion; Child Jesus of Isinche; religious festival; cultural identity
Fecha de recibido: 26/11/2025
Fecha de aceptado: 23/01/2026
Fecha de publicado: 09/02/2026
Introducción
La religiosidad popular en los Andes ecuatorianos constituye un elemento fundamental para el análisis turístico, cultural y la persistencia de cosmovisiones ancestrales. En estos contextos, la fiesta del Niño de Isinche, desarrollada en el cantón Pujilí, provincia de Cotopaxi, emerge como una manifestación religiosa que combina la devoción con las tradiciones indígenas andinas.
Esta fiesta, que tiene lugar principalmente el 24 y 25 de diciembre y el 1 de enero ha sido llamada por algunos “Navidad mestiza” por la forma en que fusiona símbolos y rituales católicos con prácticas culturales ancestrales (Infobae, 2023). La devoción, centrada en una pequeña imagen del Niño Jesús venerada en una antigua hacienda colonial, atrae anualmente a miles de peregrinos, danzantes y priostes, constituyéndose en uno de los eventos rurales más importantes del calendario regional.
El presente artículo se propone analizar la devoción y el sincretismo religioso que define la estructura y el significado de esta celebración. Se examinará cómo esta tradición, nacida en el contexto de la hacienda serrana, ha trascendido el ámbito privado para convertirse en un hito de peregrinación y un potencial recurso para el turismo cultural y religioso en el Ecuador. A través de este análisis se busca comprender a profundidad la fiesta de Isinche pues es fundamental para la gestión del turismo cultural, permitiendo descifrar la complejidad de la religiosidad andina. Al analizar este espacio de manifestación religiosa, no solo observamos un acto de fe, sino un mecanismo mediante el cual la comunidad reafirma su identidad y logra armonizar sus creencias ancestrales con la doctrina católica, generando un patrimonio vivo y auténtico de alto valor para el visitante.
Históricamente, la imagen del Niño de Isinche ha estado ligada a los hacendados y la colonia. un símbolo de poder colonial que paradójicamente, en lugar de ser rechazado por eso, se convirtió en un símbolo muy querido y significativo para la gente, tanto indígenas como mestizos. La hacienda de Isinche, lugar de la veneración, funciona como un nodo que conecta lo sagrado con lo histórico y lo territorial. La devoción no se limita al culto de la imagen; se extiende a la participación activa en roles como el priostazgo (financiación y organización del festejo) y la danza ritual, elementos que exigen un compromiso económico, físico y espiritual, y que son vistos como un mecanismo de reciprocidad (ayni) con el ente sagrado.
El concepto central que guía esta investigación es el sincretismo. Lejos de ser un fenómeno pasivo o la mera superposición de elementos, el sincretismo se extiende aquí como un proceso dinámico de traducción cultural donde los significantes católicos (el Niño Jesús, la mesa, el bautismo de la imagen) adquieren significados funcionales y ontológicos dentro de una lógica andina: Por ejemplo, el acto de danzas, más allá de ser una ofrenda a la imagen cristiana, puede ser interpretado como un pago ritual a la tierra (Pachamama) o a los espíritus tutelares de los cerros (Apus), asegurando fertilidad y bienestar para el ciclo agrícola (Bórmida,2021).
El objetivo general de este trabajo es analizar las prácticas devocionales y los mecanismos de sincretismo presente en la fiesta del Niño de Isinche. Demostrando que esta fiesta es un recurso turístico que se ha convertido en un potencial recurso para el turismo cultural y religioso en el Ecuador.
El marco teórico se nutre de la antropología de la religión, la sociología del ritual y los estudios culturales andinos, utilizando citas de autores contemporáneos para garantizar la vigencia de la discusión. Finalmente, se presentan resultados que abordan la naturaleza de la devoción, la lógica del sacrificio ritual y el sincretismo identitario, ofreciendo una discusión que busca revalorizar la fiesta de Isinche como un espacio de resistencia y resignificación cultural continua. La extensión y complejidad del sincretismo en Isinche justifican una aproximación analítica que va más allá de la mera descripción histórica o litúrgica.
Marco teórico
Aproximación teórica al sincretismo religioso en Los Andes
El estudio del sincretismo religioso en América Latina, y particularmente en la religión andina, ha evolucionado desde una visión inicial que lo consideraba como una “contaminación” o “error” de la evangelización, hasta una perspectiva contemporánea que lo entiende como un proceso creativo y activo de agencia cultural (García Canclini, 2023). En este marco, el sincretismo presente en la fiesta del Niño de Isinche debe analizarse como una estrategia de inculturación (López-Rodríguez, 2024) donde los elementos del sistema católico (el Niño Jesús, la cruz, los sacramentos) son absorbidos y resignificados para encajar en la matriz ontológica indígena andina.
Una perspectiva clave es la propuesta por De la Cadena (2022), quién argumenta que el sincretismo de los Andes es a menudo una manifestación de la “política del conocimiento”. No se trata solo de rezar a dos deidades simultáneamente, sino de mantener estructuras de pensamiento que entienden al mundo como un espacio vivo, relacional y recíproco. Por ende, la devoción al Niño de Isinche podría interpretarse no como el culto a un Jesús infantil europeo, si no como la veneración de un huaca o un apu encarnado en un icono católico, que garantiza la reciprocidad en el ciclo vida-muerte-agricultura (Huerta-Mercado, 2024).
La vitalidad del sincretismo en Isinche se apoya en el contexto de la religión en movimiento propuesto por Hervieu-Léger (2021), quien subraya que la creencia moderna se basa en la memoria y la genealogía. En este caso, la fiesta opera como una cadena de memoria que, al repetirse anualmente con sus códigos sincréticos inalterados, reactualiza el vínculo entre el pasado precolombino y el presente, asegurando que las identidades étnicas no sean absorbidas totalmente por la modernidad (Martínez – Vásquez ,2023).
La devoción popular y el ritual de peregrinación
La fiesta de Isinche se enmarca en la tradición de las peregrinaciones y fiestas votivas andinas. El trabajo clásico de Turner (2023) sobre el ritual y la communitas es fundamental para entender el fenómeno. La peregrinación al santuario de Isinche crea un estado de liminalidad, donde las jerarquías sociales se suspenden temporalmente, y los devotos (indígenas, mestizos, urbanos, rurales) comparten una experiencia de hermandad desestructurada antes de regresar a la cotidianidad.
La devoción al Niño de Isinche tiene una fuerte carga afectiva y performativa. No es una devoción de la palabra (la liturgia), sino de la acción (el priostazgo, la danza, el sacrificio económico). El rol del prioste es crucial, pues su compromiso de financiar la fiesta (gastos en comida, bebida, música y fuegos artificiales) durante un año simbolizan un don y una obligación que restablece el equilibrio social y espiritual. Este sistema de cargo ritual ha sido estudiado por Zambrano (2021), destaca que el sistema de cargos o priostazgo en la religiosidad andina moderna funciona como un mecanismo de prestigio redistributivo, donde la inversión material en la fiesta se traduce en capital simbólico y legitimidad comunitaria.
La corporalidad del ritual, específicamente la danza de los danzantes (personajes centrales que portan vestuarios ornamentados), es una manifestación directa de la devoción. La danza, en la perspectiva de Bell (2024), no es un adorno, sino la acción ritual que genera la presencia de lo sagrado. El danzante se convierte en un mediador, cuya resistencia física y el colorido de su atuendo, que evoca la fertilidad, la cosecha y los elementos naturales, son una ofrenda visual y cinemática a la deidad y a la tierra (Guamán-López, 2022). La danza, a través de su ritmo y su repetición incansable, es una forma de trance que conecta el plano humano con el Hanan Pacha (mundo superior) y el Uku Pacha (mundo interior).
El simbolismo del Niño Jesús en el contexto andino
La elección de un Niño Jesús como figura central de la devoción es un contexto andino no es accidental. La iconografía del Niño (vulnerable, poderoso a la vez, y cercano al concepto de semilla) resuena con la cosmología indígena. En la tradición andina, lo sagrado a menudo se manifiesta en lo pequeño y en el potencial (la semilla que contiene la vida futura, el inicio del ciclo agrícola).
El Niño de Isinche, al ser una figura estática y permanente en la hacienda, asume una función de dueño de lugar o tayta (padre) tutelar. Esta apropiación es un ejemplo claro de indigenización de la deidad (Pérez-Martinez, 2025). La devoción se aleja del concepto teológico de la navidad (el nacimiento de Jesús) para centrarse en la figura del Niño como un protector activo de los cultivos, los animales y las familias. Por ejemplo, los devotos a menudos llevan al Niño vestimentas y objetos relacionados con sus labores cotidianas (ej. Sombreros, ponchos en miniaturas), fusionando su vida económica con su vida espiritual.
La tesis de la sinergia de símbolos (Silva-Vargas, 2022) postula que la imagen del Niño no reemplazó a un Dios precolombino, sino que ocupó un nicho funcional. En la época de la colonia, asociar la fertilidad y el bienestar a una figura católica fue una medida de supervivencia cultural y religiosa. Hoy en día, está sinergia se manifiesta en rituales como el “bautismo” del Niño (una ceremonia católica) que coexiste con el “pago de la tierra” realizado por los danzantes en los alrededores de la hacienda. Ambos rituales, aunque de origen distinto, comparten el objetivo final de asegurar la prosperidad y la continuidad del ciclo.
En síntesis, se justifica el análisis del sincretismo en Isinche no como un error, sino como la expresión de una religiosidad popular viva que utiliza la estructura ritual católica (el santo, la fiesta, el priostazgo) como un vehículo para mantener, reinterpretar y proyectar una cosmovisión andina basada en la reciprocidad, el sacrificio simbólico y la conexión vital con el territorio (Zambrano & Pérez, 2023). La investigación se enfoca en cómo se materializa esta fusión en la práctica, los cuerpos y la organización de la fiesta.
Devoción religiosa y religiosidad popular
La devoción religiosa es un conjunto de prácticas, emociones y expresiones simbólicas que los creyentes dirigen tienen hacia figuras consideradas sagradas, relacionando así elementos espirituales y comunitarios. Geertz (1973) señala que la religión funciona como un sistema cultural que otorga significado a la experiencia humana a través de símbolos compartidos, lo que permite comprender la devoción como un mecanismo que ordena la vida social dentro de un marco ritual. En el contexto latinoamericano, estas prácticas se expresan mediante peregrinaciones, promesas, misas festivas y actos rituales que refuerzan la cohesión comunitaria (De la Torre & Gutiérrez, 2007).
La religiosidad popular, es un conjunto de prácticas religiosas construidas y reproducidas desde la vida cotidiana de las comunidades, muchas veces al margen de la normativa formal de la Iglesia institucional. De la Torre y Gutiérrez (2007) sostienen que la religiosidad popular es dinámica y se reinventa de acuerdo con las circunstancias socioculturales de cada pueblo, integrando elementos indígenas, campesinos y mestizos. En los Andes, esta religiosidad está estrechamente ligada a la territorialidad, los ciclos agrícolas y las relaciones de reciprocidad social, como lo explica Harris (2000), quien destaca que los rituales andinos responden a cosmologías que articulan lo natural, lo social y lo espiritual.
Sincretismo religioso y mestizaje simbólico
Entender el concepto de sincretismo religioso es fundamental para poder entender como las tradiciones indígenas, creencias ancestrales, y el catolicismo que en muchos casos fue impuesta por la colonización. La Reinterpretación Simbólica del sincretismo no debe entenderse simplemente como una combinación caótica, sino como un proceso de "resemantización" cultural. Según Marzal (1988), el sincretismo andino ocurre cuando los elementos de la religión católica impuesta son adoptados pero reinterpretados bajo la lógica de la cosmovisión indígena. En la parroquia Isinche, la figura del Niño Jesús actúa como una base central católica, pues su forma de celebrarlo mediante la danza, la comida comunitaria y la música de banda se vincula a las organizaciones festivas precolombinas como los ciclos agrícolas y solsticios.
Turismo
Para entender mejor el turismo en estas fiestas se empezará describiendo sobre el turismo religioso. Según (Aulet Serrallonga & Hakobyan, 2011), enuncia el turismo religioso es uno de los nichos del mercado turístico en crecimiento. Los principales destinos de esta modalidad de turismo son los lugares santos que representan devoción y peregrinaje, además se incluyen los sitios de valor histórico cultural. El turismo religioso en los últimos años ha experimentado un crecimiento debido a que las personas buscan un sentido más profundo, ya no solo viajes recreativos. Y es ahí donde entran los destinos religiosos que ofrecen una conexión emocional, identidad cultural y espiritualidad lo que atrae a creyentes y a turistas no religiosos.
De acuerdo con la OMT, el turismo religioso se expresa en dos dimensiones principales: la del peregrino, cuyo desplazamiento responde únicamente a motivos de fe, y la del turista cultural, impulsado por el interés de adquirir conocimiento (Organization World Tourism, 2024).
Isinche es un gran atractivo turístico de la provincia y del país teniendo una hermosura natural se le suma la devoción de los fieles que visitan y contribuyen en la industria turística local Pues en las afueras de la hacienda se encuentran puestos de comidas, recuerdos, velas que la comunidad oferta a los turistas (Calero, 2002).
Durante el mes de diciembre las Festividades del Niño de Isinche es el principal promovedor de la economía del sector, debido a la gran afluencia de peregrinos y turistas que llegan por esto motivo genera una demanda que beneficia directamente a los sectores de transporte, gastronomía y a la comunidad local a través de la creación de microemprendimientos estacionales donde las familias de la comunidad aprovechan para ofertar, gastronomía típica, artesanías y artículos religiosos
Contexto histórico y geográfico
Historia de la hacienda e imagen del Niño de Isinche: Entre la historia y la leyenda
En el barrio de Isinche grande se encuentra la hacienda del mismo nombre se encuentra ubicada a cinco kilómetros de Pujilí en la provincia de Cotopaxi, esta hacienda ha pasado por varios dueños actualmente el dueño de la de la hacienda es el señor Bolívar León Jiménez (2011). Antiguamente esta hacienda estuvo dedicada al obraje en donde existía una gran cantidad de tejidos que el algún momento fueron exportados a Europa.
El Niño de Isinche es una pequeña escultura con un precioso rostro, trabajada en madera de “quishuar” de forma maestra. (Magazine, 2020). Esta tradición religiosa data al año 1742 en donde es una mezcla entre cultura e historia, la veneración hacia la escultura del Niño de Isinche tiene raíces en la época colonial, se cree que esta fiesta surgió como resultado del intercambio cultural dentro de la hacienda de Isinche (Cevallos, 2019)
Se dice que en épocas pasadas por los siglos XVII unas mulas se dirigían a la hacienda de Isinche llevando fardo de lana para ser procesada, una mula se resistió y no decidió avanzar, por lo cual, el encargada decidió dejar a la mula y transportar los fardos con otras mulas continuando su recorrido hacia la hacienda una vez asentados en Isinche se abrieron los bultos y para sorpresa de muchos se encontraba una figura de una niño tallado de madera, en este momento no le prestaron atención (Marylin, 2025)
Descripción de la fiesta en honor al Niño de Isinche
Durante estas festividades el Niño recibe ofrendas y celebraciones durante todo el año, pero la que más sobresale por su solemnidad es la del mes de diciembre que se realiza desde la antevíspera de la Navidad. En brazos del prioste el Niño encabeza una procesión, cuyo destino es la Iglesia Matriz donde se cantan villancicos por las mujeres de la comunidad más banda del pueblo que son danzados por los romeros, reyes, caporales, chinas, negros, loadores, yumbos y miles de devotos. Concluida la liturgia, con el mismo fervor la procesión se dirige a casa del prioste para velar al Niño de Isinche, y mientras los cirios destierran las sombras nocturnas, la comitiva visita la capilla de Nuestra Señora del Rosario de San Juan, en donde dicha imagen divina deberá reposar al menos por unos instantes sobre la piedra sagrada. (Magazine, 2020).
Sincretismo religioso en la fiesta
La fiesta recibe el apoyo también de jochantes que colaboran con los priostes, estos organizan grupos de baile como Los Negros, Yumbos, Ángel de la Estrella, Rey Moro, Embajador, Caporales, Negros con llamingos, entre otros ademas los jochantes se encargan de conseguir la ropa para quienes participan en el grupo de baile o comparsa. Antes de la fiesta se van haciendo las preparaciones, y se coordina con la gente que desea colaborar para el desarrollo de la fiesta: flores, disfrazados, la misa, compras, actividades varias; la preparación de la “boda” (comida y bebida, el menú depende de la persona/s que sean priostes) se la realiza desde el día anterior a la fiesta, un gran número de habitantes del barrio y de otros lugares junto con amigos e invitados acompañan a las celebraciones. (Fiestas Tradicionales del Ecuador, 2017).
Jochas
"La Jocha (del kichwa juchha) se define como un sistema ancestral de reciprocidad y ayuda mutua. Según Guerrero Arias (2004), esta práctica no constituye una limosna ni una donación simple, sino un 'préstamo moral y material' que funciona bajo la lógica de la solidaridad comunitaria ('hoy por ti, mañana por mí'), garantizando así la circulación de bienes y el fortalecimiento de los vínculos sociales durante la festividad."
En esta fiesta popular la Jocha es un medio mediante el cual el Prioste logra gestionar los altos recursos financieros de la celebración como es la banda del pueblo, comida, castillos, bebida. Para lo cual solicita el apoyo de familiares, vecinos y amigos.
Pase del Niño Sacada 24 de diciembre
El Pase del Niño es una de las fiestas religiosas que se realiza el 24 de diciembre en honor al nacimiento del niño Jesús. La fiesta en su honor es grande, a la cual muchos se atreven a calificar como la “Navidad mestiza”, pues es una fiel muestra del sincretismo cultural y religioso que nace de la convivencia entre hispanoamericanos e indígenas.
Los ensayos empiezan 1 día antes hasta las 10 de la noche, al siguiente día los jochantes se preparan y llaman a sus invitados para darles la ropa, los distintos personajes como los negros, embajador, rey mozo, ángel y la mama negra sen pintan desde las 3 de la mañana es así como el día 24 de diciembre ya todos con los disfraces y elementos de sus personajes listos comienza con la sacada o las vísperas. En este acto los priostes hacen fila a las 4:30am para sacar al Niñito de su capilla, una vez que sale empieza la procesión con toda la tragedia, seguido del Niño de Isinche, las veladoras, las cantoras y los sahumeriantes recorren la 35 calle principal de Isinche Grande y se dirigen hacia el centro de Pujilí haciendo diferentes paradas (Marylin, 2025).
Misa 25 de diciembre
Desde muy temprano empiezan la celebración con el despertar de la banda y los voladores levantado a la gente del pueblo y a los personajes para luego dirigirse a la casa de los priostes (Imbaquingo, 2025). Una vez reunidos todos comienza el recorrido bailando y llevando el retrato del niño al lugar donde se dará la misa de sacramento donde todos los fieles escuchan la misa, dan sus devociones agradeciendo para el año entrante, una vez terminada la misa empiezan las loas, baile, bebidas. Una vez terminado todo eso ya en la tarde los devotos se acercan a la haciendo para realizar sus oraciones y poner las velas al Niño ya sea pidiendo un milagro o agradecimiento.
Personajes
· Niño de Isinche: Es la figura principal de la festividad también la gente de la comunidad lo llama Niño Manuelito en esta tradición el representa un 'Hacendado Divino' y un 'Niño Viajero'. Por eso sus vestimentas es la réplica de un gran señor o rey que lleva joyas y ropa fina donada por los devotos. A eso se le atribuyen cualidades humanas como el crecimiento físico y por desgastar su calzado al caminar en la hacienda.
· Caporales y mayordomo: Estos personajes representan el sincretismo pues es la mezcla de la jeraquia de la hacienda colonial con la fe por ende esto representa la autoridad y el poder dentro de la hacienda. Se visten elegantemente con botas, trajes brillantes y látigos. El Caporal es la representación ritual del capataz. Su danza es enérgica y autoritaria, simbolizando el control sobre el caos festivo y sirviendo como guardián de la imagen sagrada durante el recorrido (Arias, 2002).
· Rey ángel: Representa lo celestial y por lo general escogen a un niño de unos diez años aproximadamente vestido de blanco con alas y corona y su caballo también lleva en su cabeza una corona su figura conecta al cielo con la tierra en el ritual (Imbaquingo, 2025).
· Rey Embajador: Representa la diplomacia y el poder político y lo más común es un adolescente que lo representa su vestimenta es un traje de color azul o negro, con un pantalón con franjas doradas al costado y en su mano una espada. Actúa como mensajero que anuncia la llegada de la comitiva real o divina, recitando versos que mezclan la historia sagrada con saludos a las autoridades locales (Vásquez, 2005).
· Rey Moso: El rey moso es representado por un joven que luce una ropa elegante con una capa roja, azul con un sombrero grande y adornado con espejos en su mano lleva un cetro, su caballo de igual manera es cubierto con una manta de varios colores brillantes. Simbolizando a los pueblos lejanos que vienen a adorar al Niño.
· Negros de Camisa: Son personajes satíricos y servidores que representan a la servidumbre de la hacienda colonial. Llevan su cara pintada de negro, camisa blanca y pantalón negro. Lleva un llamingo adornado, en el pelaje varios juguetes como muñecas, caramelo, cigarrillos, licor y frutas (Marylin, 2025)
· Yumbos y payasos: Representan la conexión con el Oriente y el mundo indígena ancestral. Este personaje es danzantes que visten trajes coloridos representando a los indígenas que juegan con el Niño. En la fiesta religiosa, su danza es un ritual de guerra y curación que limpia el camino por donde pasará la imagen sagrada. Los payasos son los que animan la festividad, hacen bromas a los acompañantes (Marylin, 2025).
· Personajes Litúrgicos y Rituales: Acompañan directamente a la imagen y cuidan el aspecto sagrado.
· Guion: Son quienes encabezan la procesión por lo general es una mujer que carga bandera llamada guion con la imagen del Niño
· Floristas y veladoras: Son un grupo de mujeres que acompañan la imagen las veladoras llevan velas encendidas que simbolizan la luz de la fe, mientras que las floristas llevan arreglos o riegan pétalos. "Su rol es fundamentalmente estético y devocional, creando una atmósfera de sacralidad alrededor de la imagen para diferenciarla del resto de la comparsa profana" (Vásquez, 2005).
· Saumeriantes: Personajes que llevan los incensarios en su mayoría hombres designados por los priostes a cargo, llevan una vestimenta con encajes son purificadores del espació para limpiar las malas energías del camino (Imbaquingo, 2025).
· Priostes: Son los dueños de la fiesta es el patrocinador económico y ritual de la celebración que asume este cargo de la comunidad a cambio de la redistribución de riqueza mediante la organización de la fiesta, la comida y la música. Es el intermediario principal entre la comunidad y el Santo (Arias, 2002).
· Cantoras: Este personaje son mujeres generalmente mayores que entonan villancicos tradicionales en adoración al nacimiento del Niño encargadas de crear un ambiente espiritual y festivo.
· Acompañantes: Por lo general son los familiares, compadres y vecinos que acompañan al prioste. Su presencia valida la Jocha.
Materiales y métodos
Esta investigación adopta un enfoque cualitativo basado en el diseño etnográfico y el estudio del caso. El caso seleccionado es la Fiesta del Niño de Isinche, celebrada en el cantón Pujilí de Cotopaxi, Ecuador. Este enfoque es idóneo para comprender la complejidad de los fenómenos culturales, simbólicos y rituales desde la perspectiva de los actores involucrados (Spradley, 2021).
Área de estudio y muestra
· Área de estudio: la investigación se realizó principalmente en la Hacienda de Isinche, epicentro de la fiesta, y en las comunidades aledañas (Barrio Centro, La Cocha, etc) de dónde proviene la mayoría de los priostes y danzantes.
· Muestra de participantes (muestreo internacional/bola de nieve):
- Grupo 1: Prioste (N=3): individuos que han asumido el cargo formal de la fiesta en los últimos 10 años. Se les entrevistó sobre la motivación, el sacrificio económico y la lógica de la reciprocidad.
- Grupo 2: Danzantes principales (N=5): individuos que participan activamente en la danza ritual. Se les consultó sobre el significado del vestuario, el sentimiento durante la danza y su relación con la Pachamama
- Grupo 3: Devotos Fieles (N=15): personas que asisten anualmente a la fiesta sin tener un cargo formal. Se les entrevistó sobre sus peticiones, milagros atribuidos y la percepción del sincretismo.
- Grupo 4: líderes comunitarios y clero (N=3): entrevistas con el párroco local y líderes indígenas para contratar las narrativas sobre la fiesta.
Técnicas de recolección de datos
1. Observación participante (etnografía): se llevó a cabo una inversión completa durante el ciclo festivo (Noviembre-Diciembre 2025). La investigadora acompañó a los grupos de danzantes y priostes, documentando detalladamente los preparativos (la minga, la elaboración de la comida ritual), el ritual central (la misa, el bautizo del Niño, la procesión) y los rituales paralelos (las vísperas y los pagos a la tierra). Se utilizó un diario de campo para registrar las interacciones, los símbolos, los diálogos y las emociones.
2. Entrevistas semiestructuradas: se diseñó un guio de entrevista flexible, centrado en tres ejes temáticos: a) el significado de la devoción (la relación personal con el Niño), b) La lógica del sacrificio y la reciprocidad (el ayni y la inversión en la fiesta), y c) La percepción del sincretismo (como conviven las prácticas católicas con las andinas).
3. Análisis de contenido visual: Se documentaron fotográficamente el vestuario de los danzantes (los colores, las plumas, los espejos, la iconografía), la ornamentación de la hacienda y la iconografía del Niño, utilizando las imágenes como datos para el análisis simbólico.
Procedimiento y análisis de datos
· Codificación abierta y axial: Las transcripciones de las entrevistas y las notas de campo fueron sometidas a un proceso de codificación. Inicialmente, se aplicó una codificación abierta para identificar categorías emergentes (ej. “sacrificio económico”, “promesa de salud”, “rol del vestuario”). Luego, la codificación axial permitió relacionar estas categorías con los constructos teóricos (ej. Relacionar “sacrificio económico”, con “prestigio redistributivo/priostazgo”).
· Triangulación de datos: Los hallazgos derribados de la observación (los rituales en acción) se contractaron con las narrativas de los participantes (entrevistas) y el análisis visual (simbolismo del vestuario) para asegurar la validez y profundidad de las interpretaciones.
· Consideraciones éticas: Se obtuvo el consentimiento informado verbal de todos los participantes. Se garantizaron el anonimato y la confidencialidad.
Resultados y discusión
Los resultados de la investigación se agrupan en tres secciones que reflejan la complejidad de la devoción y el sincretismo en Isinche.
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Dimensión / Tema |
Descripción y Concepto Central |
Hallazgo Clave (Investigación) |
Testimonio / Evidencia |
Interpretación Antropológica |
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1. La devoción como pacto de reciprocidad |
Concepto: Ayni (reciprocidad andina) y principio Do ut des ("doy para que me des").
Canal: El Priostazgo.
Dinámica: Inversión de dinero y esfuerzo (sacrificio) a cambio de bendiciones materiales/espirituales. |
Motivación del Priostazgo:
La motivación inicial no es puramente doctrinal, sino el cumplimiento de una "manda" (promesa) por salud o prosperidad económica. |
"Yo me hice prioste porque mi hija se salvó... La inversión es mi pago, mi ofrenda por ese milagro. Él me dio la vida de mi hija, yo le doy la fiesta".
(Prioste, 48 años) |
El priostazgo funciona como un sistema de prestigio redistributivo. La riqueza se "quema" ritualmente para legitimar la posición social del prioste mediante la generosidad. |
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2. Sincretismo simbólico y performativo (Los Danzantes) |
Concepto: El cuerpo y vestuario como punto focal del sincretismo.
Simbología: Amalgama de la Cruz Católica con elementos andinos (plumas/Cóndor/Hanan Pacha y espejos/Inti). |
La danza como 'Pago' a la Tierra:
La acción ritual extenuante se interpreta como una ofrenda para equilibrar la relación con el territorio y la Pachamama, más allá del Niño Jesús. |
"La danza es como si estuviéramos pidiendo permiso a los cerros... para que nos den buena cosecha... Es para que la Pachamama esté contenta".
(Danzante Mayor, 55 años) |
Persistencia de una liturgia ancestral paralela. El "paradero de la víspera" (brindis a los Apus) demuestra que la ritualidad indígena opera simultáneamente a la católica. |
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3. Territorialidad y continuidad ritual |
Concepto: La Hacienda territorializada simbólicamente.
Rol del Niño: Visto como "Dueño" o "Tayta" del espacio geográfico; marca el inicio de ciclos agrícolas. |
El espacio como agente de creencia:
Se venera tanto a la imagen como al lugar. Reconocimiento de la sacralidad de la tierra. |
Observación Ritual: El acto de los devotos de arrastrarse de rodillas desde la entrada de la hacienda. Un ritual de humildad dirigido al Niño y a la tierra bajo sus rodillas. |
Sincretismo Territorial: La imagen católica actúa como portavoz de la sacralidad andina del lugar. La fiesta reafirma la tierra como espacio de culto vivo. |
La devoción al Niño como pacto de reciprocidad
La devoción al Niño de Isinche se manifiesta primariamente como un pacto de reciprocidad o ayni entre el devoto y la deidad. La relación se basa en el principio de “doy para que me des” (do ut des). El principal canal de este pacto es el priostazgo. El prioste invierte sumas cuantiosas de dinero, tiempo y esfuerzo (el sacrificio) a cambio de bendiciones materiales y espirituales.
Hallazgo clave 1: Motivación del Priostazgo: La mayoría de los priostes (2) indicaron que su motivación inicial fue una “mandas” (promesa) hecha al Niño por sanación y prosperidad económica, y no una simple devoción doctrinal.
· “yo me hice prioste porque mi hija se salvó de una enfermedad que los médicos no podían curar. La inversión es mi pago, mi ofrenda por ese milagro. Él me dio la vida de mi hija, yo le doy la fiesta”. (Priostes 2025, 48 años).
Este mecanismo asegura que el priostazgo funcione como un sistema de prestigio redistributivo donde la riqueza acumulada se “quema” ritualmente en la comunidad, legitimando la posición social del prioste a través de la generosidad y el cumplimiento de la manda.
Sincretismo simbólico y performativo: Los danzantes
El cuerpo del danzante y sus vestuarios son el punto focal del sincretismo en la fiesta. El atuendo del danzante es una amalgama de símbolos: la cruz católica convive con grandes penachos de plumas que aluden al cóndor (símbolo andino de poder y conexión con él Hanan Pacha), y los espejos y lentejuelas reflejan la luz, capturando la energía del sol (Inti).
Hallazgo clave 2: La danza como ‘Pago’ a la Tierra. Los danzantes interpretan su acción ritual, que dura días y el físicamente agotadora, como un “pago” (ofrenda, tributo) necesario para equilibrar la relación con el territorio, más allá de ser una mera ofrenda al Niño Jesús.
· “cuando danzó, el traje pesa, el calor es mucho, pero no siento cansancio. La danza es como si estuviéramos pidiendo permiso a los cerros, al volcán (Cotopaxi), para que nos den buena cosecha y que el agua no falte. Es para que la Pachamama esté contenta” (Danzante Mayor, 55 años).
El ritual paradero de la víspera, donde los danzantes consumen chicha y realizan brindis en honor a los Apus antes de entrar al templo, demuestra la persistencia de una liturgia ancestral que opera en paralelo a la liturgia católica.
Territorialidad y continuidad ritual
La hacienda, a pesar de su origen colonial, ha sido territorializada simbólicamente. El Niño de Isinche es el Dueño o Tayta de ese espacio geográfico, y su fiesta marca el inicio de los ciclos agrícolas y festivos de la región.
Hallazgo clave 3: El espacio como agente de creencia. Los devotos no solo veneran la imagen, sino también el lugar. El acto de arrastrarse de rodilla desde la entrada de la hacienda hacia la capilla (observado en los devotos fieles). Es un ritual de humildad que no solo se dirige al Niño, sino que también reconoce la sacralidad de la tierra bajo sus rodillas.
El sincretismo se revela aquí como un sincretismo territorial: la imagen católica se ha convertido en el portavoz de la sacralidad andina del lugar. La fiesta es una forma anual de reafirmar que la tierra sigue siendo un espacio de culto vivo, mediado por un símbolo cristiano.
Discusión de resultados
Los resultados obtenidos confirman la idea de que la fiesta del Niño de Isinche es un fenómeno de sincretismo activo y funcional, alejado de mera yuxtaposición cultural.
· Sincretismo funcional y estratégico: la devoción al niño no es una revisión a la ortodoxia católica, sino una estrategia de resistencia y traducción cultural, como lo teoriza Pérez-Martínez (2025), la indigenización de la deidad permite a las comunidades indígenas y mestizas mantener su sistema de reciprocidad (ayni) y prestigio (priostazgo) bajo un formato que fue aceptable durante el colonialismo y que es respetado en el pluralismo actual. La figura del niño es una fachada que coma internamente, opera bajo la lógica de la ofrenda de las deidades tutelares de territorio.
· El ritual como cadena de memoria y resistencia: los hallazgos sobre la danza como ‘pago’ a la tierra (hallazgo clave 2) se alinean con la idea de Hervieu-Léger (2021) sobre la religión como una cadena de memoria. La repetición incesante de la danza y la permanencia de rituales paralelos (las vísperas andinas) asegura la continuidad histórica de las prácticas ancestrales, incluso cuando los participantes no siempre pueden articular teóricamente el origen de estas prácticas. La fiesta es, por lo tanto, un acto político de memoria colectiva
· Devoción y liminalidad social: la alta inversión económica en el priostazgo (hallazgo clave 1) y el sacrificio físico de la danza (hallazgo clave 2) generan una communitas (Turner, 2023) efímera, pero poderosa. Durante la fiesta, la generosidad y la resistencia del danzante lo elevan a un estatus de héroe ritual, redistribuyendo no solo bienes materiales sino también capital simbólico. Esta dinámica corrige, aunque sea temporalmente, las desigualdades de la vida cotidiana. Este aspecto de la redistribución y el prestigio es consistente como los análisis de Zambrano (2021) sobre los sistemas de cargos en la sierra ecuatoriana.
Limitaciones
La principal limitación es que, al ser un estudio de caso etnográfico en un contexto festivo, las variables de comportamiento son dinámicas y están sujetas a la emocionalidad del momento. No obstante, la triangulación de datos (entrevistas, observación, análisis visual) permitió mitigar este riesgo.
Implicaciones a futuro
Los resultados sugieren que investigaciones futuras deberían enfocarse en la sostenibilidad de estos rituales. Dado el aumento de la migración y la globalización, es crucial analizar como la devoción al Niño de Isinche se adapta a la nueva generación y si el priostazgo logra sostener su peso económico en el futuro, o si emergerán nuevas formas de patrocinio y participación ritual para mantener viva esta rica tradición sincrética.
Conclusiones
La fiesta del Niño de Isinche es un microcosmos de la religiosidad andina, donde el sincretismo se manifiesta no como una mezcla superficial, sino como un mecanismo estructural de identidad y agencia cultural. La fe en el Niño se basa en una lógica de ayni (reciprocidad andina), donde la inversión material y el sacrificio ritual (priostazgo, danza) constituyen un pacto funcional para obtener bienestar y sanación, reconceptualizando el contexto católico de gracia en término de don y obligación.
El danzante es el símbolo más potente del sincretismo. Su vestuario y la acción de la danza fusionan la cosmología andina (Apus, Pachamama, Inti) con el sacrificio cristiano, convirtiendo el acto corporal en un pago y una ofrenda simultánea a ambas esferas de lo sagrado.
El ritual opera como una reafirmación anual de la territorialidad indígena y la memoria histórica. La hacienda, espacio de la antigua dominación, es resignificada como el hogar del Tata Niño, un protector local que valida la continuidad cultural de las comunidades de Pujilí. La fiesta de Isinche es, en última instancia, un acto de soberanía cultural que, bajo la capa protectora de la fe cristiana, preserva y proyecta los valores fundacionales de la cosmovisión andina.
Referencias
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Zambrano, C., & Pérez, M. (2023). Territorialidad sagrada y resistencia cultural en los Andes de Cotopaxi. Ediciones CIES.